La Filosofía del Arte o Estética es una disciplina que tiene “como objeto el estudio de lo bello”, así se llama desde la modernidad ya que nace como disciplina autónoma en el S XVIII.
En el pensamiento clásico la reflexión sobre el arte estaba incluida dentro del ámbito más general de la filosofía, tanto en Platón como en Aristóteles. Una de las influencias en la concepción del arte clásico, está dado por el pensamiento pitagórico (consideraban que el arte era un instrumento fundamental de la paidea, de la transmisión de los ideales de una cultura), y se destacan dos ideas principales:
· La noción formal de la belleza, donde plantean que la belleza consiste en la Armonía, como ordenamiento cuantitativo que depende de la magnitud y la proporción de la cosa
· El arte (música) purifica el alma, produce armonía en el hombre y colabora con la liberación de las pasiones del cuerpo
Otra influencia fue la de los sofistas que ubican al arte dentro de la tekhne, técnica en el sentido griego, como algo opuesto, distinto y diferente de la naturaleza, que no es un medio para otra cosa en el sentido de la utilidad, sino como acto creativo.
En la escultura griega está presente la representación del hombre, y, el artista selecciona lo que en distintos individuos hay de mejor, para construir la imagen perfecta. Esa perfección de la forma sobre el contenido, nunca representa a un individuo en particular sino un universal. Simetría, armonía y proporción.
Las normativas que Platón fija en el libro X de La República, no son normativas referidas a la belleza sino que se trata de un problema de naturaleza política. Con respecto a la belleza, “belleza en si” o idea de la belleza, es el bien, cima del mundo inteligible, lo inmutable, lo verdadero. Por esa razón, condena a los poetas ya que alejan al hombre de sus verdades supremas y al papel de los artistas, en la medida en que estos con sus copias o representaciones nos alejen de la verdad. De ahí el famoso ejemplo de las tres camas: la aparente (la del pintor) a la particular (la del carpintero) a la del Demiurgo (Universal) que elaboro el modelo ideal de la cama.
El arte nos presenta un reino de apariencias y hay que renunciar al placer del arte, la poesía y la lectura de los trágicos que, para Platón, es censurable y peligrosa; porque influyeron en la decadencia de su actualidad.
No así para Aristóteles que es importante y tiene el poder de influir en el espectador, el problema del arte se halla contenido en la “Poética”, término que deriva de póiesis, crear en el sentido de producir, creación, es decir que es la creación de una obra de arte (música, poesía, danza, pintura, escultura) Es una tekhne, producción creativa, distinta a la naturaleza (physis), que implica racionalidad, es metódica y transmisible. El contenido mimético es posible y universal, la mímesis no es una reproducción de lo real tal cual es, sino que conlleva una actividad creativa. Arte y naturaleza, pertenecen al ámbito de la creación. Al imitar o reproducir, se imita la esencia o naturaleza, la forma de las cosas; la tragedia imita las acciones de los hombres.
Para Platón, la sección áurea era la más hermosa relación, la más reveladora de las proporciones matemáticas, no como “unidad” sino como relación o proporción. (1) La sección áurea fue descubierta por los pitagóricos y luego fue empleada por artistas, filósofos y científicos, tal que terminaron llamándola en el Renacimiento “la proporción divina”. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, etc.
Para referirnos a obras de arte griego clásico, fundamentalmente esculturas, relacionadas con el pensamiento platónico (Platón señalaba que no era prudente representar a los dioses dominados por la risa ni a los hombres honorables sumidos en lamentaciones), nos encontramos con el
DISCOBOLO de MIRON.
460-450 a. C. D

imensiones: 1,55 m. de altura
Material: Copia romana en mármol del original en bronce Lugar actual: Sala de la Biga, Museos Vaticanos (Ciudad del Vaticano, Italia)
Se puede observar que el movimiento que realiza para lanzar el disco es un movimiento absolutamente mental. Ante el instante del lanzamiento, la disposición del cuerpo, cabeza, brazos, piernas, contracción de sus músculos. En la realidad sería imposible lograr esa imagen. El artista trabajó el ideal del lanzamiento.
La realidad está en el Ideal y no en el mundo sensible, de ahí que la búsqueda de la belleza en Grecia Clásica sea absolutamente formal, pues la expresión está sujeta por la forma, la belleza apolínea, armónica y serena. La serenidad, el equilibrio y la armonía serán por consiguiente las principales cualidades de la estatuaria griega en el período clásico.

En el
DORIFORO de POLICLETO,
"el que lleva la lanza", 440-430 a. C. Dimensiones: 2,12 m. de altura Material: Copia romana en mármol del original en bronce
Lugar actual: Museo de Nápoles (Italia)
Se aprecia un rostro armónico, agradable, pero que no denota emoción y a través de los contrarios desiguales se busca la proporción áurea, de tal modo que las partes son tan bellas como el todo conjunto,
quietud en el movimiento y movimiento en la quietud.
Policleto conscientemente creó un nuevo enfoque a la escultura; escribió un tratado, su Kanon: una estatua debe estar compuesta de partes claramente definidas, todas relacionadas entre sí a través de un sistema de proporciones matemáticas ideales y equilibrio dinámico entre las partes relajadas y las partes tensas del cuerpo y las direcciones en que esas partes se mueven. A este concepto se le llamó simetría. Realizó un cuidadoso estudio sobre las proporciones del cuerpo humano, un canon de la belleza ideal masculina basado en proporciones matemáticas, es el llamado “canon de 7 cabezas” También observamos en esta escultura el contraposto que equivale a un esquema definido por la contraposición de los miembros a partir del juego de piernas, que acusa la diferencia funcional entre pierna de sostén, sobre la que recae el peso del cuerpo y, por tanto, se mantiene tensa, y pierna exonerada, que se flexiona. Tal actitud tiene inmediata repercusión estructural en todo el cuerpo, ya que la cadera de la pierna de sostén queda más alta que la de la pierna flexionada e idéntico desequilibrio afecta a los hombros, más bajo el del lado de la pierna de sostén que el contrario; cabeza y cuello pierden su posición axial y giran levemente.
Anunciando el HELENISMO
ARTEMIS DE GABII
de PRAXITELES 360 a.C. Material: mármol Lugar Actual: Museo del Louvre (París)
VENUS de ARLES
de PRAXITELES 365 a.C. Dimensiones: 2 m. alt. Material: mármol Lugar actual: Museo del Louvre (París)
Los rostros tienen la misma expresión serena, las posturas mantienen su equilibrio relajado y la vestimenta es transparente y a menudo se combina con pliegues agitados, más pesados. En el tratamiento de sus cuerpos y vestimenta, comienzan a vislumbrarse movimientos delicados que insinúan emociones. Surgen tres grandes escultores que dominarán el arte de este siglo de la misma manera en que Fidias y Policleto lo hicieron en el siglo anterior: Praxíteles de Atenas, Escopas de Paros y Lisipo de Siquión
HERMES y DIONISIO NIÑO
de PRAXITELES 330 a. C.
Lugar original: Santuario de Olimpia (Grecia)Dimensiones: 2,13 m. de altura Material: mármol
Lugar actual: Museo de Olimpia (Grecia)
VENUS DE MILOCronología: 110 a. C. Dimensiones: 2,02 m. de altura Material: mármol
Lugar actual: Museo de Louvre (París)
El cuerpo femenino se mostrará completamente desnudo, ahora desprovisto de la sutil sugerencia del vestido que perduró hasta finales del siglo V a.C. Hay una revaloración de la figura humana en su natural despliegue.
Cabe destacar también que debido al pensamiento aristotélico se produce un retorno al mundo sensible por parte del artista, quien ahora no se esmera en esculpir un ideal exento de pasiones sino que se vuelca a la sensibilidad, al pathos que es vida, movimiento, espíritu de lo dionisiaco.
LA VICTORIA de SAMOTRACIA (Obra de Pithókritos de Rodas?) Cronología: 190 a.C. Dimensiones: 2,45 m. Material: mármol Lugar actual: Museo del Louvre (París)

El
ALTAR de ZEUS en la ciudad de Pérgamo (Asia Menor) fue un edificio grandioso mandado a construir por Eumenes II Sóter en el siglo II ad C entre los años 164 ad C y 156 ad C. Fue descubierto por arqueólogos alemanes, mediados del S XIX, en la Turquía actual (situada sobre la antigua ciudad de Pérgamo) En la actualidad puede contemplarse el gran friso de esculturas en la ciudad alemana de Berlín, en el museo de Pérgamo (Isla de los Museos)
Se trata de la gran historia de la
Gigantomaquia. En esta narración de la Gigantomaquia se ve representado el triunfo de Zeus y de Atenea frente a sus enemigos los gigantes. En la part

e oriental puede verse a Artemisa, la diosa de la caza pisando el cuerpo de un gigante muerto al mismo tiempo que su perro muerde mortalmente en la nuca a otro gigante que se resiste y lucha contra el canino vaciándole con su garra un ojo. Otra escena representa a Zeus acompañado por un águila, luchando contra tres gigantes. En el friso norte hay una diosa no identificada que llama la atención por la vasija que lleva en su mano izquierda a modo de arma arrojadiza y que está decorada con serpientes.

En la cara norte de la escalinata los dioses empujan a los gigantes escaleras arriba hasta arrinconarlos. Aparecen las divinidades del mar, como Océano y Anfitrite con su hijo Tritón. Las figuras presentan sus atuendos mojados que se pegan a los cuerpos; incluso puede verse a Nereo con escamas en la cabeza y con aletas.Hay un aumento del realismo tanto en el modelado como en el movimiento produciéndose una expresión inigualable en los temas tratados
LAOCOONTEAutor: Quizá adaptado por los escultores del núcleo de Rodas: Agesandro, Polidoro y Atanodoro a partir de un original en bronce de los siglos III-II a. C. S. I d.C. Dimensiones: 2,42 m. de altura Material: Mármol Lugar actual:

Museos Vaticanos (Ciudad del Vaticano, Italia)
Hay un aumento del realismo tanto en el modelado como en el movimiento produciéndose una expresión inigualable en los temas tratados. Figuras colosales como el famoso grupo del Laocoonte, en donde es posible apreciar un exceso en la musculatura y en la expresión de dolor de los personajes, siempre humanos. Es la gestualidad llevada al extremo. El dolor, teatralizado, genera un sentimiento catártico, purificador de pasiones, y es precisamente porque el hombre está tan íntimamente ligado a ellas que quien observe detenidamente esos rostros resultará absorbido por la obra, contemplando, absorto y en comunión, fuera de la temporalidad y del espacio, un atisbo de lo que podría ser la eternidad, lo Absoluto: allí está el pasadizo secreto que nos comunica directamente con el pasado. (2)
(1) Padin Luis, Antecedentes y desarrollo de la filosofía del arte en el pensamiento clásico, Ficha de Cátedra
(2) Organizado por Elisabet Cury